Modelo de terapia
Modelo de terapia
A lo largo de la vida vivimos experiencias que influyen en cómo nos percibimos, nos sentimos y en la manera en que nos relacionamos. La terapia integradora busca comprender esas experiencias, darles sentido y construir una mayor coherencia interna. Para ello, trabajo con herramientas de diferentes modelos terapéuticos (cognitivo-conductual, aceptación y compromiso, sistémico, apego y terapias contextuales, entre otros), adaptando la intervención a cada persona, atendiendo a su historia y a sus necesidades.
En este tipo de terapia, no se trata solo de hablar, sino de entender lo que ocurre y encontrar nuevas formas de afrontarlo. Trabajaremos en equipo, definiendo de forma conjunta los objetivos, el ritmo y el proceso. Así, habrá momentos en que el trabajo será más reflexivo y otros en los que podremos incorporar ejercicios o pequeñas tareas que te ayuden a trasladar lo trabajado en sesión a tu vida cotidiana.
Como profesional vinculada a un entorno rural, conozco las limitaciones que pueden existir en cuanto a desplazamientos, disponibilidad horaria o acceso a recursos especializados. La modalidad online permite acercar la terapia a quienes, por distancia, conciliación o circunstancias personales, tienen más dificultades para realizarla presencialmente. Además, de acuerdo con la evidencia disponible (Andersen et al., 2014; Carlbring et al., 2018) la terapia online muestra resultados similares a la presencial si se mantiene el rigor y la estructura. Más allá del formato, lo esencial sigue siendo la relación terapéutica, el compromiso y el trabajo conjunto.
Realizaremos las sesiones a través de una plataforma segura y confidencial, garantizando la privacidad en todo momento.
Terapia individual ¿Cómo se estructura?
A continuación te muestro la estructura general de la terapia individual aunque puede haber una cierta flexibilidad en la forma de aplicarla atendiendo a las necesidades de cada persona.
En la primera sesión exploraremos cuáles son tus preocupaciones y el motivo por el que deseas iniciar terapia. Será un espacio seguro donde podrás expresar aquello que te duele con calma y sin juicio.
Mi objetivo en este primer encuentro es comprender tu situación actual y empezar a construir una base de trabajo compartida.
No necesitas tener todo claro para empezar. Este primer encuentro está pensado para escucharte y comprender qué está ocurriendo.
En esta sesión compartiré contigo una primera comprensión de lo que está ocurriendo, integrando los elementos más relevantes de tu historia y de tu situación actual.
A partir de esta devolución, definiremos conjuntamente los objetivos y la línea de trabajo, comenzando a intervenir de forma progresiva y adaptada a tus necesidades.
En algunos casos, cuando la situación lo permite y la información es suficiente, esta devolución puede integrarse parcialmente en la primera sesión.
Durante estas sesiones iremos integrando lo que estás viviendo, desarrollando herramientas para afrontar las dificultades y revisando las experiencias que forman parte de tu historia para darles un nuevo sentido.
El objetivo es que lo comprendido en sesión pueda generalizarse a tu vida cotidiana y generar cambios sostenibles en el tiempo.
La duración de esta etapa varía según las necesidades de cada persona y los objetivos. En algunos casos, diez sesiones pueden ser suficientes para alcanzar los objetivos planteados; en otros, puede ser necesario un acompañamiento más prolongado.
A lo largo del proceso iremos revisando periódicamente los objetivos planteados y evaluando los avances. Esto nos permitirá ajustar el ritmo y las estrategias cuando sea necesario, manteniendo la coherencia con tus necesidades y con los cambios que puedan surgir.
Cuando hayamos alcanzado tus objetivos y sientas que dispones de herramientas para afrontar y regular las situaciones que antes generaban malestar, acordaremos conjuntamente el cierre del proceso terapéutico.
En esta fase dedicaremos un espacio a revisar el camino recorrido, consolidar los aprendizajes y dar sentido al proceso vivido.
En algunos casos podemos acordar sesiones de seguimiento pasado un tiempo, para revisar cómo estás, reforzar los avances y ajustar lo necesario. O bien, puedes solicitarlas tras el cierre por circunstancias vitales sobrevenidas.
Estas sesiones no implican retomar un proceso completo, sino que se configuran como un espacio puntual para consolidar el trabajo realizado y ofrecer nuevas herramientas o reforzarlas cuando surgen nuevas situaciones vitales que desestabilizan.
Terapia de pareja: ¿Cómo se estructura?
A continuación os muestro la estructura general de la terapia de pareja que es ligeramente diferente de la individual, nuevamente puede haber una cierta flexibilidad en la forma de aplicarla atendiendo a las necesidades de cada pareja.
En la primera sesión exploraremos los motivos por los que deseais iniciar terapia. Será un espacio seguro donde podréis expresar aquello que está afectando a vuestro vínculo.
Mi objetivo en este primer encuentro es comprender vuestra situación actual y vuestra historia (brevemente) para identificar los patrones que pueden estar manteniendo el malestar y que serán susceptibles de cambio.
No necesitáis tener todo claro para empezar pero si es importante que exista un deseo compartido de trabajar en la relación y abrir un espacio para entender lo que os está ocurriendo.
En estas sesiones exploraremos la historia personal de cada uno, así como vuestras necesidades dentro de la relación.
Se trata de un espacio individual que permite profundizar en aspectos que a veces no resultan fáciles de expresar en presencia de la pareja, facilitando una comprensión más completa de lo que está ocurriendo.
La información compartida será confidencial. Solo se integrará en el trabajo conjunto si se considera relevante y siempre con el consentimiento de la persona que la haya compartido.
El objetivo es comprender mejor la experiencia individual de cada miembro y cómo esta influye en la dinámica de la relación, para poder abordarla de forma más ajustada y respetuosa en las sesiones conjuntas.
En esta sesión compartiré con vosotros una primera comprensión de lo que está ocurriendo en la relación, integrando los elementos más relevantes que están influyendo en vuestro vínculo.
A partir de aquí, muchas parejas encuentran que entender lo que les ocurre ya les permite introducir cambios y finalizan la terapia, manejando mejor las situaciones que antes generaban conflicto.
Otras prefieren continuar el proceso terapéutico para trabajar estos patrones de forma más profunda y acompañada.
En cualquier caso, el ritmo y la continuidad de la terapia estarán siempre en vuestras manos.
En caso de continuar, plantearemos un plan de intervención con plazos determinados.
A lo largo del proceso iremos trabajando las situaciones relacionales que generan malestar, mediante ejercicios experienciales que pondremos en práctica tanto en sesión como en vuestro día a día.
Iremos revisando los avances de forma continua, ajustando el ritmo y las estrategias cuando sea necesario, para que el proceso se mantenga alineado con vuestras necesidades y con los cambios que vayan surgiendo.
En algunos casos, puede ser útil incorporar alguna sesión individual adicional para profundizar en aspectos personales que estén influyendo en la relación.
Cuando los objetivos trabajados se vayan consolidando y podáis sostener los cambios en vuestro día a día, acordaremos conjuntamente el cierre del proceso terapéutico.
En esta fase dedicaremos un espacio a revisar el camino recorrido, dar sentido a lo que habéis vivido y afianzar los recursos que habéis ido desarrollando, de manera que podáis seguir utilizándolos de forma autónoma en vuestro día a día.
El objetivo es que lo trabajado no se quede en las sesiones, sino que forme parte de vuestra forma de relacionaros en adelante.
Si en algún momento lo necesitáis, siempre podréis retomar el contacto para revisar o acompañar nuevas etapas.